Autoaceptacion

Voy a dejar esto por aquí, para mis futuras referencias.

Al igual que,
– cuando no te regalan flores, ve y regálate las que más te gustan….
– cuando tus fotógrafos te fallan, aprende a tomar buenas selfies…
– cuando no encuentras un buen postre, hornéalo tú hasta que salga de rechupete…
– cuando nadie te invita a salir, regálate un viaje, una ida al cine, a cenar a un lugar coqueto, o a contemplar la puesta del sol desde tu lugar favorito…
Etc., etc., etc…..

Pues del mismo modo… Cuando te sientes puesta al márgen, tratada con indiferencia, burlada por tus sentimientos, devaluada por tu opinión o experiencia, o no correspondida con cariño y bondad cuando te encuentras vulnerable. … Cuando no te sientes bienvenida, o amada incondicionalme y aceptada tal y como eres por gente que más quieres……. Entonces detente… y pregúntate, y cómo te tratas tú?
Qué tanto te aceptas tú misma?
Cuán duro te criticas por pesar kilos demás, por no lograr esto, por no saber aquello, por meter la pata, por no ser lo suficientemente X, Z ó Y???
Sincérate, qué tanto te castigas por ser como eres, qué tanto odias lo que ves en el espejo, cuán a menudo te das la espalda por priorizar los sueños de los demás antes que los tuyos???
Y comienza ya a generar ese amor y esa aceptación que te debes a ti misma. Trátate con cariño, identifica tus(!) sueños, dales prioridad a tus(!) metas, abraza tus(!) vulnerabilidades. Permítete equivocarte, sentir, disfrutar, recibir.
Date toda la comprensión que necesitas para recobrar fuerzas. Ofrécete el apoyo hasta que te salgan alas… y te sientas libre de Ser y Estar.
Date tiempo y paciencia para acostumbrarte a esa nueva realidad, a esa nueva TÚ.
Preserva esa calidad humana de ti para el mundo… mantén nivelada tu balanza de “dar – recibir”, de “grande – humilde”.
Recuerda la ley del bumerán..
También recuerda que NO es egoísmo, sino RESPONSABILIDAD, para contigo y para con el mundo alrededor tuyo.
Y entonces luchar o sufrir por lo demás no será necesario, pues vendrá por añadidura, o dejará de importarle…
Porque el punto de partida más importante, de y para todo, ya lo tienes – TÚ.